Lo que Aprendí [What I learned...]
Sorry, this one will only be posted in Spanish...
Esta situación fue la mejor escuela de mi vida. Después de estar bajo la protección de una familia por toda una vida, ha sido como abrir la puerta del avión y lanzarme en paracaídas, con el único fin de aprender a volar y a caer. Nada ha podido enseñarme más: ni los libros, ni las clases, ni los sermones de los mayores. Porque nadie puede hacerte sentir con palabras lo que solo con hechos eres capaz de comprender.
A la primera persona que aprendí a conocer y a tratar, fue la más difícil de todas, porque es terca, dominante y a veces inflexible – le cuesta mucho aceptar que las cosas no se hagan de otro modo que no sea el suyo. Conviví casi solamente con ella los primeros 6 meses que estuve aquí. Aprendí que no le gusta estar sola, que si hay algo que odia es la pasividad, que le gusta experimentar, y por eso a veces mete la pata y no sabe cómo salir. Pero al final, siempre se levanta de donde se caiga y sigue adelante, aunque tenga roto el corazón o el orgullo, que también tiene bien grande. La vi llegar con miedo a un mundo diferente a componer algo que estaba descompuesto. Haciendo esto, aprendió mucho en el proceso, conoció a miles de personas que jamás soñó conocer y descubrió un valor inmenso dentro de sí. Con el tiempo, aprendí a apreciarla, a escucharla y a ayudarla a ver sus errores. Esa persona soy yo.
Y aprender a conocerme ha sido el legado más grande que me llevo de Guatemala. Aún sigo siendo terca, necia y dominante, y probablemente lo sea por el resto de mi vida, pero ahora soy capaz de tomar mejor las decisiones y de manejar mejor las situaciones.
De la gente a mi alrededor aprendí que hay amigos, amistades y conocidos. Que los primeros pasan por las dos otras etapas antes de convertirse en eso que son. Y te lo demuestran, no en las épocas felices, si no, más bien en las malas.
Aprendí que la gente tiene miedos, pero los principales nacen de no saber quiénes son y adónde van. Cuando estos miedos crecen se convierten en inseguridad, pero como a nadie le gusta demostrar que es inseguro, empieza a construir paredes a su alrededor que lo protegen de lo que lo pueda agredir. Y al final, lo que sucede es que todos tenemos nuestras barreras activadas, evadiendo situaciones y gente, por miedo a vivir.
Aprendí que hay gente con miedo a vivir y a atreverse a ir más allá y que hay otros que nisiquiera tienen la duda de que están en el mundo por un motivo y que deben cumpirlo. Conocí gente para quienes la razón de ser es servir a los demás y ayudar a resolver los problemas a su alrededor. Esa gente me marcó y me hizo cuestionarme muchas cosas. Pero también, conocí gente que cree que la razón de ser es servirse y llenarse de dinero y poder. Y me di cuenta que definitivamente, no quiero ser como los segundos.
Vivir. Me voy luego de 3 años con más ganas de vivir, de aprender y sobre todo, de aportar. Porque la segunda enseñanza más valiosa de esta experiencia ha sido que uno no es feliz sino persigue sus sueños. No hay riqueza material, ni compañía, ni poder que te llene si estás haciendo algo que no es lo tuyo, si estás en un lugar al que no perteneces o si te estás desviando de tu camino.
